Las primeras estimaciones privadas sobre la inflación de noviembre indican que el índice mensual habría registrado una desaceleración respecto del mes previo, en un contexto marcado por un menor ritmo de aumentos en alimentos y una política de ajustes más moderados en combustibles durante la segunda mitad del mes.
De acuerdo con mediciones semanales elaboradas por consultoras económicas, la inflación núcleo también habría mostrado una leve moderación, aunque permanece en niveles elevados. Uno de los factores relevantes fue el comportamiento de los precios regulados, que en noviembre tuvieron movimientos más acotados que en meses anteriores, particularmente en transporte urbano y servicios vinculados a la energía.
En el rubro alimentos, los relevamientos detectaron aumentos más bajos en productos frescos y en bienes de consumo masivo, luego de un octubre con fuertes variaciones. No obstante, advierten que persisten tensiones en algunos segmentos sensibles como lácteos y carnes, donde la volatilidad continúa siendo alta por factores estacionales y de costos.
En cuanto a combustibles, la actualización aplicada a inicios de noviembre fue inferior a la esperada por el mercado, lo que contribuyó a contener el impacto en la canasta general. Las consultoras señalan que este comportamiento tuvo un efecto directo en la dinámica inflacionaria del transporte y en la estructura de costos de diversas actividades productivas.
A pesar de la moderación estimada, economistas remarcan que la inflación interanual continúa en niveles muy altos y que el proceso de desaceleración todavía es frágil. La atención del mercado se centra ahora en la evolución de diciembre, un mes históricamente presionado por aumentos estacionales, mayor demanda de consumo y ajustes tarifarios pendientes.
El Gobierno sigue de cerca estos indicadores preliminares mientras prepara la batería de datos oficiales que el organismo estadístico publicará en los próximos días. Desde el Ejecutivo consideran clave consolidar una trayectoria descendente para mejorar el poder adquisitivo y sostener la recuperación del consumo, uno de los factores que más incide en la actividad económica.
Las consultoras coinciden en que el comportamiento de los precios en los próximos meses dependerá en gran medida de la política tarifaria, la oferta de bienes esenciales y la evolución del tipo de cambio. También advierten que la desaceleración observada en noviembre no garantiza una tendencia sostenida, dada la persistencia de nominalidad alta y la sensibilidad de los precios a shocks externos.